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Sucesos

Detienen a una anciana por secuestrar a dos testigos de Jehová “para que le den conversación”

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Una anciana de 86 años ha sido detenida en Segovia acusada de retener en su domicilio a dos testigos de Jehová que acudieron a su casa para intentar ‘meterle’ sus ideas. Según relató la Policía, fueron alertados por la sede central de Testigos de Jehová segoviana, quienes echaron en falta a dos de sus pupilos 48 horas después de su última salida en busca de nuevos adeptos. Ese fue el tiempo que los ‘llama puertas’ estuvieron encerrados con la anciana.

La detenida, Maria Gumersinda Llamazares, y católica de nacimiento, alegó a los agentes que se personaron en el domicilio “que sólo quería un poco de conversación”, y culpó a sus hijos y a sus nietos por no tener la decencia de visitarla ni una puta vez. Al parecer, Gumersinda maniató de pies y manos a los testigos de Jehová en dos sillas mecedoras junto al televisor apagado. Para ello utilizó varias bridas de terciopelo y un cojín entre culo y silla, por lo que se ha podido demostrar que no quería hacerles daño. Una vez atados, les saco un café con sacarina y comenzó a contarles ‘batallitas’ suyas, y de su difunto marido, Manolo, quien falleció hace 9 años atacado por un jabalí durante una jornada de caza.

Las víctimas del secuestro, Raimundo y Michael, de 38 y 45 años respectivamente, confesaron a los agentes que Gumersinda fue amable en todo momento, salvo en unos instantes de arrebato que les amenazó con quitarles las muelas con unos alicates, “pero por lo demás todo bien”. A la llegada de los agentes, la mujer abrió la puerta, que mantenía cerrada con doble llave, y les explicó que había retenido a esos “dos enviados por dios” porque ella necesitaba alguien con quien hablar de sus cosas.

De camino a comisaría, Gumersinda confesó que está cansada de estar sola, y que por ello aveces juega a la Ouija para contactar con su Manolo, aunque esta vez reconoce haberse pasado 4 pueblos. “Se me ha ido de las manos, no debí secuestrarles, pero tampoco les vendrá mal como escarmiento. La próxima vez se lo pensarán antes de acudir por las casas a dar la brasa”.

Para facilitar el secuestro, Gumersinda activó el cierre de ventanas y puertas con un sistema de seguridad valorado en 33.000 euros, que invirtió hace unos años para usarlo cuando vengan sus nietos y evitar que se escapen. Ahora mismo se encuentra a disposición judicial, pero según informaron fuentes policiales a este medio, Gumersinda saldrá en libertad en menos que canta un gallo. En cambio, Raimundo y Michael siguen recuperándose del disgusto sufrido. De hecho, el primero ya se ha dado de baja.

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