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2 muertos y 5 heridos tras una pelea familiar por los últimos langostinos a la plancha

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Una batalla campal entre dos familias por culpa de los últimos langostinos a la plancha ha resultado con 2 muertos y 5 heridos. Los hechos tuvieron lugar en un edificio céntrico de la capital cordobesa durante la comida de navidad del 1 de enero. En la vivienda se encontraban en ese momento dos familias que llevan años compartiendo dichas fiestas, cuatro por parte de madre provenientes desde Toledo, y el resto por parte del varón de la familia residentes todos en Córdoba.

Según el relato de una de las lesionadas, la pelea se originó cuando solo quedaban 55 langostinos a repartir entre todos, y siendo catorce personas tocaban a 4 por barba, menos una persona que le llegarían 3. Normalmente siempre hay algún miembro de la familia que decide no comer langostinos o que simplemente no puede porque está hasta el culo de ácido úrico, pero no era el caso, denuncia la joven desde el hospital. “La discusión fue yendo a mayores a medida que no llegábamos a un acuerdo. Fue lamentable”.

Pero la debacle se originó cuando el abuelo de la familia, con 89 años de edad, sacó una escopeta de perdigones y apuntó a todo aquel que se ponía por delante. “¡Como me dejéis a mi con tres langostinos os pego un tiro en la cabeza!” gritó a sus descendientes. Su escaso nivel de visión, y parkinson avanzado, sumados, hicieron que acabará disparando en una pierna a su propia hija, Mercedes Nogal, de 48 años, que fue la que cocinó los langostinos a la plancha y la que menos culpa tenía.

Ese fue el desencadenante, por lo que su marido, Alfredo Riaño, arremetió a palazos y mordiscos contra su suegro dejándole inconsciente y provocándole varias costillas rotas. Tras recibir el disparo y llamar a los servicios de emergencia, uno de sus hijos, de 21 años, comenzó a comer langostinos a traición sin que nadie se diera cuenta y aprovechando que todos estaban distraídos y alterados. Fue por esto que su hermana, de tan solo 17, le clavó una catana en el pecho, lo que provocó en él una hemorragia mortal que acabó con su vida en pocos minutos.

Ante esta situación, varios miembros de la familia huyeron de la vivienda y llamaron a las autoridades, no sin antes ver como al primo de Toledo le daba un infarto provocado por toda esa situación de angustia y estrés. Cuando llegaron las autoridades se encontraron ya con dos cadáveres en el suelo, y el resto de familiares pegándose unos con otros sin mirar si quiera a quien agredían. En esos momentos ya sólo quedaban 41 gambas.

Todo el vecindario se enteró de lo ocurrido, pero ninguno empatizó con ellos, “A mi me da igual, como si se matan, pero si han sobrado langostinos que me avisen”, decía Roberto Firminio, vecino puerta con puerta de dicha familia. Después de pedir refuerzos, tranquilizar la situación y trasladar a los heridos, los agentes comenzaron a pedir declaraciones a los participantes de la reyerta y a los diferentes vecinos que pudieran aclarar parte de lo acontecido. “Es una familia normal, nunca hacen ruido y siempre cantan villancicos, no se que habrá podido pasar”, decía Herminia, la del tercero izquierda.

Ahora, el anciano, su hija, y otros tres miembros de la familia se recuperan de las heridas en el Hospital Reina Sofia de Córdoba. En cambio, el niño de 17  y el primo de Toledo no han tenido la misma suerte y ya están pasando la entrevista correspondiente con San Pedro para visitar el cielo y vivir en la paz eterna. Que dios les bendiga.

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